Declaración de Rubén Vardanyan en respuesta a la declaración de la Defensora de los Derechos Humanos de la República de Armenia, Anahit Manasyan

Declaración de Rubén Vardanyan en respuesta a la declaración de la Defensora de los Derechos Humanos de la República de Armenia, Anahit Manasyan

 

(Transmitida durante una conversación telefónica con su familia)

7 de mayo de 2026

He revisado la respuesta de la Defensora de los Derechos Humanos de la República de Armenia, la señora Anahit Manasyan, a mi llamamiento.

No haré una valoración pública de su postura. Eso es un asunto entre ella y su conciencia. Solo diré esto: lo lamento sinceramente. Dios será su juez.

Sin embargo, esta respuesta plantea preguntas muy concretas, no sólo para la institución del Defensor de los Derechos Humanos, sino también para el Primer Ministro de la República de Armenia.

Si la protección de los ciudadanos armenios detenidos en prisiones de Azerbaiyán no entra dentro del mandato del Defensor de los Derechos Humanos de Armenia, ¿entonces dentro del mandato de quién entra?

¿Quién ha sido designado dentro del gobierno para responsabilizarse de este asunto? ¿Cuándo fue designado? ¿Por qué ni las familias de los detenidos ni la sociedad en general saben nada al respecto?

Hay personas que llevan seis años en las prisiones de Bakú. Durante todo este tiempo, el Gobierno de Armenia no ha logrado establecer ningún mecanismo sostenible y coherente de comunicación con ellas, ni a través de terceros países, incluidas las embajadas de Estados con presencia en Bakú, ni mediante organizaciones internacionales.

¿Por qué?

¿Por qué los funcionarios armenios pueden viajar a Azerbaiyán por cuestiones comerciales, económicas y de otro tipo, pero no pueden organizar una visita relacionada con la vida, la salud y la situación jurídica de los cautivos armenios? ¿Acaso el destino de estas personas es menos importante que las negociaciones comerciales?

¿Por qué todavía no se ha establecido un mecanismo básico para entregar artículos esenciales a los detenidos?

Algunas personas no han recibido ningún paquete desde hace más de un año. Muchas no tienen ropa adecuada ni manera de recibir lo que realmente necesitan, dadas su edad, sus condiciones de salud y las circunstancias de su detención.

En cambio, la ayuda que sí les llega se organiza de manera informal, sin transparencia y sin tener en cuenta las verdaderas necesidades de los detenidos. La gente recibe no lo que necesita, sino lo que alguien decidió enviar. Eso no es ayuda. Son limosnas.

Entre los detenidos hay personas mayores de 70 años y personas con graves problemas de salud. Cuando a personas que no tienen dientes se les envían frutas secas, eso no es ayuda. Es humillación.

¿Está el Primer Ministro al tanto de esto?

¿Quién es personalmente responsable de organizar este proceso? ¿Cuál es el procedimiento establecido? ¿Por qué no se está siguiendo?

¿No sienten vergüenza?

¿No les avergüenza recibir un premio de la paz, hablar de paz y aceptar aplausos mientras ciudadanos armenios permanecen en las prisiones de Bakú sin la debida protección, sin apoyo sistemático, sin asistencia ni supervisión por parte de su propio Estado?

Nombren al funcionario responsable. Publiquen el procedimiento. Expliquen qué se ha hecho durante los últimos seis años.

O admitan honestamente que no existe tal funcionario y que los cautivos no tienen ningún motivo para esperar ayuda de su propio Estado.

Rubén Vardanyan