Declaración de la familia de Rubén Vardanyan sobre su decisión de no apelar
Tras el anuncio de la sentencia dictada contra Rubén Vardanyan, deseamos exponer su postura respecto a futuras acciones legales.
Rubén ha decidido no presentar una apelación.
Esta decisión no significa que esté de acuerdo con el veredicto ni constituye una renuncia a su derecho a la defensa. Se trata de una negativa consciente a legitimar un proceso que, desde el principio, careció de los rasgos propios de la justicia.
A lo largo de las audiencias, lo que tuvo lugar no fue un procedimiento judicial genuino, sino una representación escenificada. Las sesiones se celebraron a puerta cerrada, se excluyó a los observadores independientes y se ignoraron las mociones presentadas por la defensa.
El texto completo del veredicto no fue leído en el tribunal. A la fecha de publicación de esta declaración, ni Rubén ni su familia han recibido una copia oficial por escrito de la sentencia con la debida traducción, otra grave violación de los derechos procesales que imposibilita incluso comprender los fundamentos formales de la condena de 20 años.
Una apelación sólo tiene sentido cuando existe una posibilidad real de corregir los errores cometidos por el tribunal de primera instancia. Cuando las violaciones son sistémicas y afectan a los principios fundamentales de la justicia, la apelación se convierte en otro instrumento para legitimar una persecución ilegal.
Presentar una apelación en estas circunstancias implicaría reconocer que el juicio cumplió al menos con estándares mínimos de legalidad. Este no es el caso.
Rubén se niega conscientemente a participar en la imitación de un proceso legal. No reconoce el veredicto como un acto de justicia y lo considera parte de una persecución políticamente motivada e ilegal — nada menos que una denegación de justicia.
La negativa a apelar no es el fin de la lucha — es una negativa a participar en una farsa.
Seguiremos buscando justicia a través de mecanismos jurídicos internacionales y otras instituciones internacionales.
No se pueden defender los propios derechos dentro de un sistema que niega fundamentalmente el derecho a un juicio justo.